Rejuvenecimiento genital
Los motivos para someterse al rejuvenecimiento de los genitales externos pueden ser estéticos (envejecimiento, maternidad), funcionales (mejorar las relaciones sexuales; corregir molestias cotidianas, al vestir con prendas ajustadas, etc.) y reparadores (accidentes, deformidades congénitas, mutilaciones culturales, etc.).
La labioplastia es la corrección quirúrgica de los labios genitales menores y/o mayores. Se trata de corregir la flacidez labial mediante la reducción de tejido y la pérdida de volumen mediante inyección de grasa. Mediante estas técnicas se remodela el contorno labial devolviéndoles la turgencia y el volumen perdido conservando su forma natural, su color y ocultando bien la cicatriz en la confluencia entre los labios. En casos de abultamiento púbico se procederá a la liposucción limitada de esta zona con objeto de conseguir una zona firme y plana. La clitoroplastia es la remodelación quirúrgica del clítoris, casi siempre con objeto de reducirlo a dimensiones normales y respetando la sensibilidad del mismo. La vaginoplastia es la remodelación quirúrgica de la vagina con objeto de estrechar la vulva y la cavidad vaginal. La himenoplastia es la restauración quirúrgica del himen cuya integridad es valorada en algunas ocasiones por razones culturales y religiosas. La incisión siempre se diseñará para que las cicatrices resultantes sean lo menos visible posible. En este tipo de cirugías, las cicatrices irán mejorando con el transcurso del tiempo quedando casi invisibles. Este tipo de cirugías se suelen realizar con anestesia local y sedación en régimen ambulatorio. El período de recuperación suele ser breve y la paciente podrá hacer vida casi normal a las 24-48 horas. Los resultados tras un rejuvenecimiento genital suelen ser muy gratos para la paciente. El resultado de la operación es permanente, rara vez es necesario un retoque y las complicaciones son excepcionales.








