Lucía Fernández Peinó

La terapia psicológica EMDR, de Tercera Generación, cuyas siglas en español significan Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares (Eye Movement Desensibilization and Reprocessing en inglés), procede de la autora Francine Shapiro, neuróloga y psicoterapeuta cognitivo-conductual en Nueva York (EEUU). Esta especialista la descubrió de una forma casual en 1986, al observar que los movimientos oculares voluntarios reducían la intensidad de la angustia de los pensamientos negativos y por ese motivo inició una investigación en 1989 con soldados de la guerra de Vietnam y víctimas de abuso sexual para medir la eficacia del EMDR. Y, al parecer, reducía de manera significativa los síntomas del Trastorno por Estrés Postraumático en todos ellos.

La Unidad de Personalidad y Comportamiento (Orientación familiar y Prevención) del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo acaba de incorporarla, dadas las evidencias científicas que apoyan su valía de la mano de Lucía Fernández Peinó. Miembro del equipo de la mencionada unidad y coordinadora del Grupo de Trabajo de EMDR del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, asevera que el EMDR "es un abordaje psicoterapeútico, que trabaja sobre el propio sistema de procesamiento del paciente, que es un sistema intrínseco al mismo y que por diversos motivos (muertes de gente cercana, abusos psicológicos, emocionales, físicos o sexuales, así como otros factores que pueden acontecer en su vida), abruman dicho sistema y producen una serie de síntomas como miedo, tristeza, depresión, baja autoestima, entre otros".

La terapia EMDR se está extendiendo en todo el mundo. "España, es fuente de grandes profesionales que están contribuyendo a su expansión, gracias a su desarrollo bajo protocolos específicos para el estrés postraumático, pero también para otros trastornos de salud mental como los de los de la Personalidad, Conducta Alimentaria u Obsesivo-Compulsivo en los que se ha demostrado eficaz", insiste la experta.

Trastornos de la Personalidad

De hecho, el abordaje EMDR "resulta ser muy efectivo para los Trastornos de la Personalidad, cuyo origen está formado por componentes neurobiológicos y traumáticos".

Hasta ahora, este tipo patología mental "ha sido el ‘cajón de sastre’ de las distintas psicoterapias, pero son patologías complejas, que requieren un abordaje progresivo y completo, para conseguir la recuperación de los afectados y combatir los principales síntomas que les invalidan para llevar una vida cotidiana normal. Sensaciones de vacío, inestabilidad emocional, impulsividad, depresión, ideas autolíticas… son algunos de los aspectos de esta enfermedad, la cual tiene un gran impacto en los pacientes y sus familiares", apostilla la doctora Fernández Peinó.

Los trastornos de la personalidad tienen una elevada prevalencia (hasta entre un 5% y un 7% de la población los padece) y están reunidos en tres grupos que se basan en las similitudes de sus características. El grupo A incluye los trastornos paranoide, esquizoide y esquizotípico de la personalidad. Los sujetos afectados suelen parecer raros o excéntricos. El B, incluye los trastornos antisocial, límite, histriónico y narcisista de la personalidad, suelen ser personas que parecen dramáticas, emotivas o inestables. El grupo C abarca los trastornos por evitación, por dependencia y obsesivo-compulsivo de la personalidad; son pacientes que suelen parecer ansiosos o temerosos. Es frecuente que los individuos presenten al mismo tiempo varios trastornos de la personalidad pertenecientes a grupos distintos.

Uno de los puntos fuertes de la nueva terapia en esta patología, "es el reprocesamiento de elementos traumáticos de la vida de las personas, ya que sabemos que ciertas estructuras cerebrales, dejan de funcionar correctamente en personas hipersensibles o por el efecto de traumas. Pueden haber sufrido traumas graves accidentales: accidentes de tráfico, abusos en la infancia, violaciones, malos tratos… o traumas relacionados con el apego y los lazos familiares, que hacen que el cerebro se descompense neuroquímicamente. Es decir, impiden a una persona lidiar con los problemas del día a día. Por ejemplo: encontrar un trabajo estable, completar unos estudios, mantener una pareja…".

"Se acompasa en la intervención, el trabajo centrado en pautas para mejorar el funcionamiento diario de la persona en el presente y el trabajo de reparación del daño sufrido en el pasado. El procesamiento, la psicoeducación y la reestructuración cognitiva en el día a día marcan la diferencia con el resto de terapias existentes, siendo tratamientos más cortos en el tiempo y más efectivos en este tipo de trastornos", determina la psicóloga de la Unidad de Personalidad y Comportamiento del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo.

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